Chicago.
Todo depende cómo se mire y con qué ojos se mire. Qué mejor foto que esta para explicar algo así.
Este domingo fue la tercera vez que viajamos a Chicago y la verdad es que fue como si fuera la primera vez que lo hacíamos. Hicimos una visita totalmente distinta a las anteriores, claro que ésta vez viajábamos con casi un autoctóno. Mauricio. Un excompañero, de origen costaricense, del extrabajo de Arnau. Un buen hombre, con mucha vida vivida!
La primera vez que estuvimos en Chicago vimos lo que la lonely planet te recomienda que veas en 3 días. La segunda vez que estuvimos pudimos comprovar lo caro que es aparcar en un párquing en medio de la ciudad y comprobamos, una vez más, lo poco útil y absurdo que puede llegar a convertirse algo cuando se burocratiza de manera extrema. Pero ese es otro tema. Otro día.
Pues bien, esta tercera visita a Chicago nos sirvió para conocer un poco más la ciudad. Cominos en un restaurante donde hacen una de las mejores pizzas al estilo de Chicago, y no era ninguno de los que salía en la guia. Pudimos ver una de las mejores vistas de Chicago, y no era en ningún mirador ni punto visual de los que salía en la guia. Pudimos circular en coche en pleno Chicago!!! e incluso casi llegamos a colarnos en un museo, eso sí, con buenas palabras!
La verdad es que fue una experiencia, agotadora por lo intensa que fue pero, incríble por la de cosas que pudimos descubrir en un simple día de 'paseo' por Chicago.
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